Terapia presencial y online
Nº colegiación: AN07519.
NICA: 7230
LA COMPASIÓN Y EL AGRADECIMIENTO PUEDEN AYUDARNOS:
Para algunas personas no pasa una hora sin que les llegue un pensamiento intrusivo de su «Crítico Interior«– Deberías de, no tendrías que haber hecho tal cosa, has vuelto a fracasar, te vas a equivocar, nadie te va a querer de seguir así, etc.-…junto con emociones y sensaciones como la vergüenza, la culpa y el miedo, despertadas por tales “voces”, llegando incluso a paralizar y bloquear a quien los recibe.
¿Cómo podemos mantener estos Mensajes no deseados Bajo Control?
La manera en la que nos relacionamos con nuestra mente influye mucho a la hora de reaccionar y responder antes determinadas situaciones. Parece que hacerlo desde una visión más compasiva reduce de una manera significativa esos bloqueos. Desde el AGRADECIMIENTO… ¿Suena raro verdad? ¿Cómo voy a dar las gracias por algo que no quiero…? Me explico: Se ha podido observar que “agradecer” mejora la manera de relacionarnos con este tipo de pensamientos. ¿CÓMO? Para ello es necesario “entender a nuestra mente”:
El trabajo de la Mente es el de avisarnos de posibles peligros (reales o irreales) para mantenernos a salvo y que no caigamos en los mismos errores, y así podamos ocuparnos de los problemas. Básicamente es así como aprendemos y sobrevivimos. Nuestra mente intenta mantenernos a salvo independientemente de si esos mensajes son de nuestro agrado ono. Ella solo nos quiere ayudar, no perjudicarnos. Por tanto, esa guerra contra ella…No tiene mucho sentido, ¿cierto?
Sin embargo, no tenemos por qué hacer caso a TODO EL CONTENIDO MENTAL. Nosotros podemos observarlo y atenderlo, y luego decidir si le hacemos caso o no…Pongamos el siguiente ejemplo:
Una situación DESAFIANTE donde tengas que tomar una decisión y te llega: “Vas a equivocarte”-porque tienes la experiencia de haberte equivocado en el pasado-, Ese mensaje puede paralizarte si crees realmente que su contenido es cierto…Pero si lo observas con distancia, como un simple mensaje que te llega y le dices: “gracias por el mensaje, sé que me quieres ahorrar un disgusto, pero hasta que NO LO HAGA, NO LO SABRÉ”…todo cambia. Para empezar no verás a la mente como un enemigo, y segundo: esas sensaciones molestas no serán tan paralizantes.
Evidentemente esto no es fácil ni se consigue de un día para otro: Se trata de un entrenamiento, y como tal requiere el Esfuerzo Constante de Observar, Escuchar (muchas cosas que no son agradables) y Hacer…
Pero si comenzamos por aquí puede ser el inicio del FINAL DE UNA GUERRA que te está destruyendo… y el inicio de una mejor relación “Mente-Yo.”
¿Qué os parece mi propuesta?
Con amor, ROCÍO LH. PSICÓLOGA SANITARIA
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